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¿Son los aminoácidos anabólicos por si mismos?

noviembre 3, 2017
aminoacidos-proteina

¿Qué factores gobiernan el crecimiento de los músculos esqueléticos? Sabemos que están implicadas hormonas como la insulina y la testosterona, y el siempre presente factor de crecimiento IGF-1 parece jugar un papel sistémico y también localizado en la hipertrofia muscular. Algunos científicos han llegado a sugerir que la IGF-1 es incluso una hormona más importante que la insulina a la hora de inducir un efecto anabólico.

Curiosamente, los aminoácidos pue­ den ejercer por si mismos un efecto potencial anabólico y anticatabólico. Esta posibilidad fue examinada por un grupo de científicos de la Universidad de goternburgo, en Suecia. Los investigadores reunieron a 8 hombres sanos de 30 años que no tomaban medicamentos ni tenían predisposición familiar hacia la diabetes. Midieron la síntesis y la degradación de las proteínas miofibrilares (las proteínas musculares implicadas en la contracción de los músculos, que también son las más abundantes y posiblemente las proteínas más importantes) y asimismo de las proteínas globulares (todas las demás no implicadas directamente en la contracción muscular). Luego introdujeron por vía intravenosa una mezcla de aminoácidos en diversas concentraciones.

A pesar de la elevación progresiva de los niveles de aminoácidos en la sangre de todos los de la prueba, los niveles sanguíneos de glucosa, ácidos grasos en forma libre, ácido láctico, insulina e IGF-1 permanecieron constantes. Y los niveles sanguíneos de la mayoría de aminoácidos se incrementaron en más de un 100%.

Los investigadores también midieron el aporte y la eliminación de esos metabolitos a través del brazo y la pierna, que están compuestos básicamente de tejido muscular. No encontraron efectos sobre el metabolismo de la glucosa y la grasa en esos tejidos, pero si observaron un aporte significativo de la mayoría de aminoácidos a través de los tejidos de brazos y piernas. La infusión de aminoácidos estimuló la síntesis de proteínas globulares y miofibrilares, y se redujo la descomposición de proteínas globulares. Sin embargo, la des­ composición de proteínas miofibrilares permaneció sin verse afectada por la infusión de aminoácidos.

Por lo tanto, los efectos anabólicos de los aminoácidos pueden producirse independientemente de la insulina y el IGF-l. Eso significa que nos hace falta insulina para llevar los aminoácidos hacia el músculo esquelético. Considerada por algunos como la hormona anabólica más importante, la insulina puede, de hecho, decrecer la velocidad de la descomposición del músculo esquelético (O sea, ejercer un efecto anti­ catabólico) en vez de incrementar la síntesis proteica. La IGF- 1 puede ser un factor local más importante a la hora de estimular el crecimiento muscular; en otras palabras, los niveles en circulación de IGF-1 puede que no sean tan cruciales como han sugerido otros investigadores.

Lo que resulta tan fascinante respecto a la regulación del crecimiento muscular es la multitud de factores que afectan el proceso. Ciertamente, podemos inducirlo sin insulina, testosterona u hormona del crecimiento, como se ha demostrado en numerosos estudios animales. Y ahora sabemos que los aminoácidos por si mismos pueden ejercer un efecto anabólico sin la ayuda de las hormonas, Pero, ¿podemos llegar a aislar un factor o compuesto en la esperanza de comprender el intercambio complejo implicado en el crecimiento muscular? Nuestros cuerpos parecen haber desarrollado una serie de escapes, de forma que si uno de los sistemas no funciona óptimamente, otro puede tomar su cometido y sacarnos adelante. Cada vez que la ciencia da un paso hacia el entendimiento del crecimiento muscular, nos damos cuenta de que el proceso es aún más complicado de lo que pensábamos, lo que nos hace sentir como si en realidad hubiéramos dado un paso hacia atrás.