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La importancia de seguir entrenando durante el invierno

octubre 31, 2017
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… Para que no seamos víctimas de sorpresas desagradables cuando llegue el verano otra vez y empecemos a quitarnos la ropa.

Parecería que en el invierno todos los factores (principalmente psicológicos) juegan en contra de nuestro entrenamiento habitual en el gimnasio:

Los días más grises y más cortos.
El frío.
La fiaca para salir de nuestras casas.
La cantidad de ropa que tapa nuestro cuerpo.
La propia química de nuestro organismo cambia en consecuencia del frío y de la disminución de la cantidad de luz natural, favoreciendo nuestra inclinación hacia actividades más sedentarias.

Por otro lado:

En invierno se come más y alimentos más densos.
Los “drinks” con la excusa del frío son más frecuentes.

Nuestro organismo retiene más las calorías como protección contra el frío haciendo que nuestro peso (en grasa corporal) normal se eleve.

Al andar más abrigados no le damos tanta importancia a la estética corporal.

Sintetizando: en el invierno generalmente ¡ENGORDAMOS!

Consecuencias orgánicas:

En invierno normalmente nuestro sistema inmunológico se debilita bajando nuestras defensas naturales. Nos vemos más expuestos al ataque de virus y bacterias, aumentando nuestra tendencia a contraer enfermedades.

El frío hace que nuestros vasos sanguíneos se contraigan disminuyendo nuestra capacidad circulatoria. Los efectos dañinos de la “mala circulación” son innumerables.

En invierno nuestros músculos se encuentran más contraídos voluntaria e involuntariamente. Afectando así los riegos de sufrir lesiones como consecuencia de malos movimientos o malas posturas hasta mientras dormimos.

Después de todas estas consecuencias negativas imagino que la pregunta desesperada que se está haciendo es: ¿Cómo hacer para evitar todas estas desgracias?

La respuesta es muy simple: Seguir con la rutina de entrenamiento, sin interrupciones durante todo el año, naturalmente acompañada por la alimentación y el reposo correspondientes.

Para que nos animemos a volver a nuestros entrenamientos habituales (abandonados en las últimas semanas de otoño) en el gimnasio, tengamos en cuenta estos detalles:

Durante los días grises y fríos nos cuenta abandonar nuestras casas pero una vez que estamos en el gimnasio. Entrenando, nos sentiremos mucho mejor, no solamente durante el entrenamiento sino después también. Al entrenar favorecemos nuestra circulación sanguínea evitando los efectos negativos de la mala circulación invernal.
Al mantener activos nuestros músculos, bajamos el riesgo de sufrir lesiones o molestias musculares o articulares.

Entrenando en el invierno mantenemos activos nuestro metabolismo, disminuyendo la tendencia a aumentar la grasa corporal.

Finalmente si interrumpimos nuestro plan de entrenamiento en invierno, cuando llegue el verano otra vez, nos costará mucho más retomar el ritmo.

Frecuentar el gimnasio, entrenar de manera constante, regular y progresiva nos proporciona incontables beneficios físicos y mentales, en invierno esos beneficios se multiplican incomparablemente!