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La alimentación saludable y un poco de ejercicio son los aliados para combatir el sobrepeso

octubre 2, 2017
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El sobrepeso es uno de los problemas más comunes en los tiempos modernos debido a un cambio más o menos dramático en el paradigma alimentario, gobernado por las comidas rápidas y alimentos precocinados.

Esto sumado otros factores que inciden en el aumento de peso como el estrés o el sedentarismo.

De esta realidad parten muchos productos (planes de ejercicios y el uso de instrumentos para quemar grasas) que pretenden solucionar el problema del sobrepeso sin atacar el origen que es la alimentación.

Obviamente la condición se soluciona, pero en la medida que el paciente deja usar el producto, el sobrepeso tiende a volver.

La solución es atacar la raíz del problema. Identificar si tu dieta contiene demasiados carbohidratos o alimentos excesivamente calóricos como azucares y grasas saturadas es el primer paso a realizar. La idea es reducirlos lo máximo posible.

Agrega alimentos como el calcio para combatir la ansiedad y ayudarnos a regular el apetito. Los lácteos son una excelente fuente de calcio junto a muchos otros nutrientes muy provechosos para la salud general.

El consumo de grasas buenas como los ácidos grasos poliinsaturados presentes en el aguacate, el aceite de oliva y el pescado pueden favorecer la quema de la grasa corporal.

También hay que tener en cuenta que comer postres después de las comidas no necesariamente contribuye al sobrepeso siempre y cuando no pases de una porción adecuada.

De hecho, si llevas una dieta rica en vegetales, puedes complementarla con un postre tradicional en las mañanas que ayudará (al igual que el calcio) a controlar el apetito durante el resto del día.

Una alimentación sana te permitirá quemar la grasa abdominal de forma paulatina y sin provocar un impacto negativo en el organismo, poniendo en riesgo su equilibrio.

Bajar de peso lenta y progresivamente le permitirá a la piel reafirmarse al espacio que va quedando, por lo que evitará que te queden los molestos rollitos.

Puedes incluir una actividad física que beneficie al sistema cardiovascular pero que no implique una actividad física extenuante como, por ejemplo, el caminar.

La razón de ello es que el cuerpo no debe percibir la actividad física como una circunstancia hostil, puesto que se adaptará almacenando más grasas para mayor garantía de supervivencia.